El trabajo social antiguamente partió siendo una ayuda asistencial de un grupo de mujeres que se encargaban de la caridad y las necesidades básicas del ser humano, también se puede decir que desarrolla en las personas las potencialidades que les permitan enfrentar sus problemas y mejorar su calidad de vida creando condiciones sociales favorables para el logro de ese objetivo.
Toda persona al escuchar la palabra trabajo social piensa automáticamente en la ayuda al prójimo y ésta aunque sea una carrera universitaria está basada solamente en eso.
Sinceramente yo no estaba muy lejos del pensamiento de los demás y es por eso que sentí la motivación y decidí integrarme a esta carrera…
Pero al transcurso del tiempo y viendo que la enseñanza entregada se basaba más que todo para ser desarrollada en un área empresarial, la motivación fue declinando lentamente.
Es entendible que los tiempos hayan cambiado y las contingencias de hoy no sean las mismas de tiempos pasados, también es posible que el profesional de hoy deba desarrollarse en todo tipo de área, pero si la carrera que yo elegí es ayudar a las personas de escasos recursos, ¿Por qué debo enfocarme en la formación de una empresa?...¿Qué vale más, la preocupación de un niño que muere de hambre o el crecimiento de una pymes? Siento que la idea inicial de esta carrera se quebrantó cuando se incorporó al trabajador social en el departamento de RR HH de una empresa, ya que, por mucha ayuda que se le facilite al trabajador. Siempre habrá un empleador intermediando y cuestionando la ayuda entregada. Esto no quiere decir que la labor entregada del trabajador social en dicho departamento no sea importante ni necesaria, pero en cierta forma de aleja de la función principal de esta carrera.
Pero de pronto sin poder imaginar que podíamos participar en un congreso latinoamericano, donde uno de los principales precursores de trabajo social en América latina haría convención en la charla y fue ahí, al escuchar sus palabras, sentir la energía y ver la satisfacción que él proyectaba a través de sus testimonios y los resultados de estos, donde nuevamente sentí la motivación que me hizo tomar la decisión de ser una trabajadora social.
En conclusión el Trabajo Social actúa hoy en día en realidades dinámicas y cambiantes, esto significa que el Trabajo Social ya no puede ser tan lineal, sino más bien complejo, y necesita, por lo tanto, de nuevos enfoques y teorías que nos ayuden a entender este mundo.
No olvidemos que hay gente que está a la espera de nuestra ayuda y no podemos dejar a la espera sus necesidades.